En busca de un girasol

Escrito por el 28 diciembre, 2018

Arroyos de Barranquilla, luchando contra la corriente…

Crónica en vídeo

El cinco de mayo de 2018 la ciudad de Barranquilla amaneció totalmente nublada, era simple pronosticar la lluvia ese día por el cielo gris espeso que se posaba sobre la ciudad, pero la magnitud de agua que cayó esa fecha fue inesperada y causo graves emergencias.

Tomado de Youtube el 5 de mayo de 2018

Decenas de vehículos fueron arrastrados por la corriente de los arroyos,  se inundaron centenares de viviendas, colapsaron muros y cimientos de algunas obras de canalización, se registraron problemas eléctricos que dejó sin el servicio a centenares de viviendas, pero aún más grave que esto, fue la desaparición de Jhan Carlos Díaz Olivera, un joven de 17 años con síndrome de Down que fue arrastrado por el arroyo Don Juan que pasa por inmediaciones del barrio los Girasoles,  Jhanca, como le dicen de cariño, desapareció al caer en la corriente de agua frente a su casa, a unas tres cuadras del estadio Metropolitano.

El 5 de Enero de 2019 se completarán  8 meses de la desaparición de Jhan Carlos y no hay rastro de él, mientras las autoridades lo buscaron durante 15 días sin vida, ahogado en un caño, en el rio Magdalena y en el mar Caribe, su familia aun lo sigue buscando vivo, desplazándose a diferentes barrios de Barranquilla, incluso en Ciénaga donde personas en llamadas telefónicas de esperanza aseguran haberlo visto, pero al final es errada la información.

La agonía de la familia continúa y la tranquilidad no retornará hasta que encuentren al niño a quien todos describen como alguien amoroso, atento y servicial.

Nota de radio – Emitida en RXNradio

Solución de los arroyos, cuestión de voluntad política

Los mandatarios del distrito de Barranquilla hace varias décadas comenzaron a pensar en soluciones efectivas para acabar con el problema de los arroyos, esas corrientes de agua que recorren  importantes calles de la ciudad arrastrando todo lo que está en su cauce, pero algunas obras realizadas no fueron eficaces, los pocos recursos monetarios que destinaban para este fin no permitían realizar las obras de ingeniería avanzada requeridos para acabar con ellos, pues simplemente se canalizaba dejando expuestas las corrientes a cielo abierto, siendo aun un riesgo para los transeúntes. No obstante una de estas obras fue el arroyo Don Juan.

El Lunes, 10 de Julio de 2006 a las  19:00 la alcaldía de Barranquilla público el informe titulado ¨AVANZA CANALIZACIÓN DEL ARROYO DON JUAN¨durante la administración de Guillermo Hoenigsberg Bornacelly:

http://bit.ly/2Ahzhbe

El comunicado hace referencia a los adelantos de la obra por donde fluye el arroyo que arrastró a Jhan Carlos¨en forma satisfactoria avanzan las obras de canalización del arroyo Don Juan, en el tramo comprendido desde la calle Murillo hasta el barrio Villa del Carmen, en una extensión de 2.064 metros lineales¨. 



¨Los trabajos están a cargo del Fondo de Restauración, Obras e Inversiones Hídricas del Distrito Foro Hídrico y se ejecutan con una inversión de $7.828 millones¨ obra a cargo del contratista Unión Temporal Arroyo Don Juan, que en ese momento obtuvo la calificación más alta de las tres firmas que se presentaron a la licitación, la interventora la realizó la Unión Temporal Interventorías de Colombia.

El gerente del Foro Hídrico, en su momento era  William De Moya, quién monitoreó el proceso que beneficiaría a la comunidad de los barrios Villa Blanca, Bella Arena, Villa Cecilia, Villa del Carmen, Los Girasoles, Ciudadela 20 de Julio y sectores aledaños.

Esta fue una de las obras que llevan a reflexionar si fue o no fue eficiente la voluntad política para hacer obras que permitieran acabar con esta amenaza de los barranquilleros mientras llueve y que ha arrastrado más de 99 personas desde 1932 cuando se reporta el primer caso fatal.


En el 2014 la alcaldesa Elsa Noguera inició obras que permitían acabar de raíz con el eterno problema de los arroyos en Barranquilla, y efectivamente ya desaparecieron algunos de los más peligrosos tanto en el norte como el sur de la ciudad, con una multimillonaria cifras de recursos que a fin de cuentas valen la pena si se trata de salvar vidas y mejorar la calidad de vida de la población.

Durante la administración de Alejandro Char, en total, para canalizar siete arroyos, la administración  destinó 835 mil millones de pesos en obras.

El Don Juan

Es un arroyo de carácter temporal, que drena las aguas lluvias que escurren por la superficie del suelo del sur de la ciudad fluyendo directamente hasta el Río Magdalena. El arroyo nace en Galapa y corre en dirección occidente-oriente, su cauce sirve de límite natural entre la capital del Atlántico y el municipio de Soledad. En su recorrido se unen varios afluentes como el Afán, las Torres, los Laureles y los Girasoles.

En su recorrido, de aproximadamente 7500 metros de largo, atraviesa tramos rurales y urbanos, El Don Juan es famoso por su fuerte caudal y la gran masa de sedimentos que arrastra durante las lluvias que azotan a Barranquilla durante la temporada invernal.

Algunos estudios han registrado caudales de más de 100 metros cúbicos por segundo. Con ese caudal el Don Juan arrastra en un segundo un volumen de agua correspondiente al consumo básico de 5 apartamentos en un mes. En dos horas deposita en el Río Magdalena, un volumen de agua equivalente al consumo diario de la ciudad de Barranquilla.

Como la mayoría de arroyos de la ciudad, el Don Juan, no fue siempre peligroso. Antes del acelerado crecimiento de la ciudad la vegetación que invadía casi todos los barrios del sur, era suficiente para «desgastar» el arroyo, por un proceso de infiltración que repercutía en la disminución de su caudal y turbulencia.

A pesar de estar canalizado en algunos sectores, el arroyo se desborda con mucha frecuencia en durante fuertes aguaceros , paralizando el tráfico por la Autopista de la calle 30 y provocando inundaciones en los Girasoles, Villa del del Carmen y Simón Bolívar, entre otros. 

Siguen las tragedias

Otro hecho que conmovió a la ciudad y el país, ocurrió exactamente 6 meses después. El 5 de noviembre de 2018, Madeleine Ramos, fue arrastrada por el arroyo El Salao, en el municipio de Soledad (Atlántico), mientras conducía su vehículo donde también se encontraba su hija y su esposo. Tras el hecho ella desapareció y aún no hay rastro del cuerpo de la mujer de 35 años; su hija de 5 años, días después apareció sin vida en un canal del arroyo, mientras su esposo logro sobrevivir tras intentos fallidos de rescatarlas.

Según testigos de la tragedia, durante los hechos, escucharon las palabras de la pequeña que antes de desaparecer entre las aguas, suplicaba a Dios para que salvara a sus padres.


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